| Sonó la flauta |
| 2006/01/13 |
Con instrumentos musicales fabricados en Shangai funcionan bandas formadas por niños colombianos de municipios como Suan, Atlántico.
La escena parecía sacada de un video promocional de música tropical colombiana. En una clásica chiva de ventanas que muy temprano había partido de Pivijay, Magdalena, 17 niños y un profesor ensayaban el fandango y el porro que iban a interpretar frente al embajador de China, Wu Changsheng, quien los esperaba en Suan, al sur del departamento de Atlántico, tras un largo viaje desde Bogotá.
Sacándoles sonidos de todo tipo a los vientos y a las percusiones, la joven Banda Escuela de Pivijay cruzó el corregimiento de Julepe y, más adelante, municipios controlados por los paramilitares como Salamina, El Piñón y Cerro de San Antonio, para luego cruzar en ferry el Río Magdalena y desembarcar en Suan para cumplir la cita. Toda una postal musical. Al medio día de un viernes de diciembre, en ese hirviente municipio costeño con nombre de árbol a espaldas del río, la Banda Escuela de Pivijay se unió a sus pares de Suan y de Mahates, y a la Banda Sinfónica de Atlántico para ofrecer un concierto en el salón principal del primer colegio del pueblo. Era la forma de agradecerle al gobierno chino la donación de instrumentos musicales para la creación y fortalecimiento de las bandas-escuelas en 16 municipios del país (ver recuadro). Ante los invitados de honor, la entonces ministra de Cultura, María Consuelo Araújo Castro, y el embajador de China, los niños y jóvenes que tres meses atrás habían recibido instrumentos made in China como parte del Plan Nacional de Música para la Convivencia, tocaron –no siempre afinados– un porro, una puya, un fandango y un mambo. "Escuchar la música no es lo mismo que hacerla porque uno siente que la vive más –le dijo a CAMBIO Rosa María Campo, una morenita de 12 años con su saxo alto, terciado en el pecho–. A mí la música me cambió la vida y si no logro ser contadora, juro que me hago música profesional". El Plan Nacional de Música para la Convivencia ha llegado a 248 municipios.No es gratuito que Esneiro Rivera Díaz, director de la Banda Escuela de Suan, diga que "los niños del pueblo suplican por ingresar a la banda porque ven un motivo más para divertirse y para ser reconocidos". La banda se ha convertido en un factor de identificación y cohesión de comunidades apartadas en donde las oportunidades son limitadas. Tras las fotos de rigor, se cerró el primer capítulo de una historia musical que, para sorpresa de estos jóvenes y neófitos músicos caribes, se inició en una gigantesca fábrica de Shangai, al oriente de China. Gracias a la insistencia del Ministerio de Cultura, entre 2004 y 2005 el gobierno chino, por medio de su embajada en Colombia, realizó aportes superiores a los 600 millones de pesos para la adquisición de los instrumentos musicales que, hasta la fecha, han beneficiado a 720 niños y jóvenes entre 7 y 18 años en todo el país. "Los primeros cuatro juegos de instrumentos llegaron hace un año de una fábrica de Shangai –explica María Rosa Machado, coordinadora del proyecto de bandas del Plan Nacional de Música para la Conviviencia–. Los otros 12, que llegaron a mediados del año pasado, son de la famosa marca Yamaha que, a pesar de ser japonesa, tiene una ensambladora en China".
Cada juego de 17 instrumentos –una flauta, tres clarinetes, dos saxofones altos y un tenor, tres trompetas, dos trombones, un corno, una tuba, un bombo, un redoblante y un par de platillos–, fue embarcado en Shangai y atravesó el Océano Pacífico para llegar al puerto colombiano de Buenaventura. Una vez nacionalizados y surtidos los trámites de la DIAN, vientos y percusiones viajaron a Bogotá desde donde fueron remitidos a los diferentes municipios. Meses atrás el Ministerio había decidido cuáles serían los municipios beneficiados con índices de calidad de vida bajos, pero con capacidad de contratar un director, recursos para mantenimiento, una sede dónde funcionar y, además, dice Machado, "con capacidad para garantizar una póliza de seguros". Con la convicción de que Colombia es un país de músicos, la ministra Araujo impulsó el proyecto. Y así, a punta de voluntad política y de donaciones, el Plan Nacional de Música para la Convivencia ha llegado a 248 municipios, 16 de los cuales recibieron instrumentos de China. "Es increíble la musicalidad de los niños colombianos –afirma el embajador Changsheng–. Apenas descubrieron los instrumentos hace tres meses y ya son capaces de hacer un concierto". Una razón de más para desarrollar un proyecto que aleje a la juventud de las tentaciones de la guerra y les abra oportunidades de paz y convivencia por medio de la música.
Cuento chinoLos instrumentos que regaló el gobierno de China están hoy en manos de jóvenes de 16 municipios: - San Pelayo, Córdoba - Lorica, Córdoba - Moñitos, Córdoba - Corregimiento de Nasareth, Uribia,Guajira - Bojayá, Chocó - Suan, Atlántico - Mahates, Bolívar - Arcabuco, Boyacá - Samaná, Caldas e Páez, Cauca e Pore, Casanare e Pulí, Cundinamarca e Chivolo, Nagdalena e Pivijay, Magdalena e La Tebaida, Quindío e Bosconia, Cesar. |

